Sostenibilidad: Reducción de huella de carbono, flotas eléctricas, optimización de rutas.
La presión por descarbonizar el transporte se ha intensificado. Las zonas de bajas emisiones, las normativas europeas y la demanda de clientes cada vez más concienciados están obligando a las empresas a revisar su impacto ambiental.
Pero más allá de la obligación, está la oportunidad: una empresa que reduce su huella mejora su eficiencia energética, ahorra costes a medio plazo y se posiciona como referente sostenible.
Actualmente, un número creciente de empresas busca nuevas formas de reducir su huella ambiental sin comprometer su eficiencia operativa. En este sentido, y conscientes de que la movilidad corporativa se ha convertido en una de las áreas clave para lograr una reducción significativa de su huella de carbono, cada vez son más las compañías que adoptan la movilidad sostenible como una prioridad a corto plazo. Medidas como la electrificación de las flotas, la optimización de los desplazamientos o la apuesta por el teletrabajo.
El sector transporte representa el 30,7% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en España, siendo el transporte por carretera responsable del 28,4% del total. Con la creciente presión regulatoria de la Unión Europea y las demandas de clientes corporativos que buscan cadenas de suministro más sostenibles, las empresas de transporte se encuentran ante un desafío urgente. La Comisión Europea ha establecido el objetivo de lograr una reducción del 90% de las emisiones relacionadas con el transporte para 2050.
Principales estrategias de las empresas de transporte y logística para reducir la huella de carbono:
Búsqueda de las mejores rutas, más directas y que supongan menos kilómetros
Definir los mejores horarios de descarga
Optar por renovación hacia vehículos híbridos o menos contaminantes.
Revisiones de vehículos que forman el parque de la empresa.
Carga completa, tanto a la ida como a la vuelta.
Reciclado de embalajes.
Mejorar la infraestructura de los almacenes.