Cómo saber si necesitas un transitario o freight forwarder
También es una figura clave cuando la mercancía no alcanza el volumen suficiente para completar un contenedor. En estos casos, el transitario puede ofrecer soluciones de grupaje marítimo mediante servicios LCL (Less than Container Load), grupaje terrestre o consolidación aérea, agrupando mercancías de distintos clientes para reducir costes logísticos y mejorar la eficiencia del transporte.
Además, el transitario puede asumir la gestión integral de los trámites aduaneros, incluyendo aranceles, IVA de importación, clasificación arancelaria, certificados sanitarios y demás requisitos regulatorios exigidos en el comercio internacional, lo que resulta especialmente relevante en mercancías sujetas a controles específicos o normativas técnicas.
Por otro lado, su intervención también aporta valor cuando la operación requiere un mayor nivel de control y seguridad sobre la mercancía, ya que puede gestionar seguros de transporte, trazabilidad de los envíos, resolución de incidencias, inspecciones y almacenaje temporal, facilitando así una mayor visibilidad y control de toda la operación logística.
En términos generales, recurrir a un transitario suele ser aconsejable cuando una operación internacional implica coordinación logística compleja, gestión aduanera especializada o transporte de mercancías que excede las capacidades de un servicio estándar de mensajería.